lunes, 7 de septiembre de 2015

Ultima Visita


Luego de estar dos años involucrado en este gran proyecto de Ciudad de Dios, he podido reflexionar que en realidad se trató de una etapa bastante trascendente y significativa en mí. Pues no se pensó lo tanto que se podía aprender en diferentes aspectos personales así como también descubrir nuevas habilidades.

Como fue el caso de la venta realizada una semana atrás, tal actividad nunca fue realizada antes, por lo que fue parte de una nueva experiencia que requirió del uso compacto de varias habilidades personales y colectivas. Además fue importante aplicar un nuevo método de organización donde fue necesario distribuir un rol específico a cada persona pero con un constante trabajo en equipo.

Justo al culminar la eucaristía la gente se dirigía directamente al puesto de venta, y al principio hubo desesperación, ya que había demasiada gente haciendo su pedido, lo cual nos preocupó al principio por la impaciencia de la gente. Eso fue un claro aspecto de desorganización por parte nuestra, siendo un signo de inexperiencia de tales sucesos, sin embargo la cooperación del grupo hizo posible una progresiva rapidez al atender a los clientes.

Finalmente pienso que fue una venta satisfactoria, pues la comida se agotó. Solo quedaron algunos cupcakes y panes con pollo. No obstante nos quedamos sorprendidos por ver que al final de la venta las ganancias no fueron las esperadas, esto se debió a la falta de planificación muy importante, la cotización de los gastos y ponernos un monto como objetivo. Por otro lado estuvimos todos satisfechos por haber conseguido vender todo lo preparado.

Con esta actividad ha sido posible la presencia del trabajo en comunidad, la asignación de nuevos roles y nuevas experiencias, que necesitaron de una organización donde todos cooperaron en conjunto.

Una semana después la venta, se tuvo que ir a Llanavilla. Finalmente llegó el día de llego el día de hacer la visita final a los niños de Llanavilla, sin embargo ninguno de nosotros sabía que iba a ser la última visita, por lo que nuestra actitud al inicio fue la misma de siempre, incluyendo los problemas de siempre. No obstante el entusiasmo del grupo fue bueno pues tocaba una sesión diferente, esta vez debíamos hacer dinámicas recreativas con los niños.
Al entrar al colegio nuestra sorpresa fue un poco decepcionante al notar que no había muchos niños, por lo que había impotencia y preocupación en algunos de nosotros. Algunos de nosotros notamos un montículo de libros y papeles a un lado del patio del colegio, fue así como varios de nosotros propusieron ordenar los libros, limpiar el polvo del patio y reorganizar los libros en la biblioteca. Una cosa que me sorprendió bastante fue el descuido que había en los salones, el polvo y la humedad hacia que sea bastante complicado poder quedarse en ese lugar durante unos pocos minutos, por lo que con mis compañeros Sergio y Anthony decidimos barrer y ordenar un poco los salones lo más que pudimos hasta el momento en que varios niños empezaron a entrar.
A medida que íbamos ordenando los libros y salones, veíamos que los niños iban llegando, uno a uno se iban metiendo a los salones pensando que iniciaríamos con las clases habituales, por lo que les tomó de sorpresa las actividades y juegos que les propusimos. Al ver que eran varios niños reunidos en el patio, decidimos empezar de una vez con el cronograma.
Al principio nos separamos por grupos de cuatro personas, cada uno con personalidades diferentes, pues eran muy tímidos además de no conocerse mucho. Pero quien me llamó más la atención fue Joseph, por su entusiasmo al realizar cada juego y sus ansias de ganar cada carrera, pero al cabo de unos minutos se mostraba triste por querer estudiar. Me pareció curioso ver a Joseph quedarse quieto, pues entendía que debía aprovechar cada día de asistencia al colegio para estudiar, fue así como decidió ir con Carlos en las bancas para estudiar con alguno de sus libros.
Luego pasamos a la dinámica de las tuberías, donde teníamos que construir entre todas las piezas un camino por la que pasaríamos unos sorbetes. Fue una dinámica bastante productiva pues requería de la participación y comunicación de todo el equipo, fue ahí donde Kiara la más tímida de todas las niñas en Llanavilla se animó a decir “hola”, cosa que nos emocionó pues era la primera vez que escuchábamos su voz, y por más intrascendente que parezca, se trató en realidad de un signo de integración y confianza que Kiara no había tenido antes.

Por última la dinámica final fue la de jalar la soga, y decidimos realizarlo entre hombres contra mujeres. Entre todas las demás actividades fue la más divertida y graciosa, pues las tres veces que jugamos, las tres veces que nos ganaron el grupo de mujeres a los hombres.

Ya concluido los tres juegos recién me había enterado que se trataba de la última visita a Llanavilla. Eso fue sin duda una mala noticia para todos, pues la impotencia de algunos fue dejar saber que lo más probable es que no nos volvamos a ver con algunos de los niños,  justo cuando la amistad y confianza con nosotros iba fortaleciéndose cada vez más.

Por lo tanto lo que puedo decir de esta experiencia fue que me marcó una etapa de aprendizaje que influyó mucho en mi forma de ser y actuar. Enseñanzas que aplico en mi vida diaria y situaciones concretas. Al mismo tiempo pienso que el impacto provocado en cada uno de los niños, desde Casita de la paz hasta Llanavilla ha sido de transmitir la unión y el trabajo en comunidad.

OBJETIVOS

Emprender nuevos desafíos: La experiencia de la venta fue nueva para nosotros, sin embargo significó un nuevo reto donde el compromiso se basó en mejorar nuestra organización y asignarnos roles para cumplir satisfactoriamente con el objetivo.

Considerar las implicaciones éticas de sus acciones: La trascendencia transmitida a los niños implicó la enseñanza de distintas habilidades precisas de conducta y discernimiento al momento inculcarles el liderazgo, trabajo en equipo, integración y habilidades de afrontar desafíos.

Trabajar en colaboración con otras personas: Se llevó a cabo en las ventas y también en la parte de la planificación previa a la sesión.  Al mismo tiempo que implicó la cooperación de los mismos niños para realizar las dinámicas.


Adquirir una mayor consciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento: Mayor conciencia en la habilidad  de comunicarme con los niños, pues tuve mayor facilidad al generar un ambiente de confianza con los niños entablando una mejor empatía.



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