jueves, 24 de abril de 2014

Bitácora 3


Esta segunda vivencia experimental me tocó ir a Llanavilla, debido a que durante la planificación de las actividades para la visita a casita de la paz nos separamos por grupos de acuerdo al curso que debíamos enseñar, Yo era parte del grupo de matemática, donde días después nos avisaron que debíamos apoyar a los grupos de matemática de Llanavilla. Así fue como Dyana y yo fuimos los únicos en integrar al equipo de enseñanza para 2do, 3ro, 4to y 5to grado. Dos días antes del viaje mi grupo tenía que programar la sesión que íbamos a realizar en la clase, el tema era sobre suma y resta con simbología, junto con Laura busqué algunos libros que tengan que ver con estas técnicas y algunos ejercicios que usaríamos el sábado como ejemplos.


Al llegar al colegio de Llanavilla en Villa María del triunfo, eran maso menos las 2:30 de la tarde cuando la clase de inglés estaba a punto de terminar. Al entrar al salón no sabía qué hacer, estaba un poco nervioso por la cantidad de niños y lo ruidosos que eran, La parte de la presentación la omitimos, pues se supone que el  grupo ya se conocían con los niños. No tenía idea de cómo empezar con la clase, así que decidí encargarme del orden para que todo pueda estar en silencio, poco a poco fui ganándome la confianza de cada uno. Yo, que normalmente no entablo conversaciones con gente que recién conozco, me esforcé para garantizar que cada niño haya entendido lo que explicamos en la clase. Hubo un momento donde tenía que explicar la clase y hacer de profesor unos minutos, fue allí donde descubrí mi capacidad de liderar y explicar algo a un grupo de personas. Me sentí orgulloso de mi mismo, porque yo hasta ese día odiaba hablar en público. Las técnicas que utilizamos para el aprendizaje de los niños fueron mediante símbolos, esto es muy importante para ellos, ya que con figuras la memoria desarrolla mayor capacidad de retener información, en lugar de hacer una clase teórica y aburrida. Finalmente terminó la hora que nos otorgaron para enseñar matemática y tuvimos que despedirnos de cada persona que había pasado una linda tarde con nosotros, fue una gran experiencia donde afrontamos un reto que en comunidad pudimos superar organizándonos por dejarles alguna enseñanza. Otra sorpresa que me lleve de aquel día fue el descubrimiento del líder que hay dentro de mí y lo capaz que soy de dirigir un equipo. Por último también encontré ahora sé que me encuentro muy comprometido con todos esos niños que tienen ganas de aprender, pienso que estoy dando mi 100 % y que cada día estoy dispuesto a relacionar esto con el sentido de mi vida, que es entregar mi ladrillo para construir la ciudad de Dios.



miércoles, 23 de abril de 2014

Primera Visita a la casita de la paz.

En la mañana del sábado 29 de marzo mi salón y yo teníamos planeado realizar la primera visita a la casita de la paz, con el fin de llevar a cabo el proyecto de Ciudad de Dios. Semanas antes, durante las horas de tutoría y el curso de Ciudad de Dios, nos enfocamos en  la organización de este día tan especial y especial. Las actividades principales consistieron en preparar una ensalada de fruta para los niños y jugar con ellos en el parque que estaba al frente de la casa.
Normalmente mi relación con los niños no es muy buena, suelo tener muy poca paciencia con ellos aparte de lo tímido que soy. Sumándole a eso mi poca experiencia a la hora de liderar un grupo de personas, pensé que iba a pasar por un momento aburrido e incómodo.
Llegamos al lugar, nos recibió una señora, entramos mientras nos dirigíamos al pasadizo del patio de la casa. Los primeros niños que vi en la casa estaban reunidos en la sala, descansando y durmiendo. Pensé que iban a permanecer en los sillones, pero en realidad pasó lo contrario, las sonrisas que reflejaban en sus caras al vernos fue algo que me motivó mucho. Recordé lo importante que era esta visita para ellos, su entusiasmo cambió mi manera de valorar ese  momento que significó también una motivación donde me sentí comprometido y dispuesto a esforzarme por aprender de ellos. Era impresionante poder ver como los niños con lamentablemente las defensas bajas padeciendo de cáncer, podían ser capaces de levantarse y pedirnos que juguemos con ellos. Claramente fue una lección de vida que jamás olvidaré, pues me dí cuenta lo agradecido que debo estar, asímismo reflexioné sobre el impacto de esta enfermedad en las familias de los niños y qué puedo hacer por hacer pasar un buen momento a los niños.

Poco a poco empezaron a salir varios niños, eran maso menos 8 niños que estaban presentes en la sala. Seguidamente nos dividimos en dos grupos, unas 8 personas se quedaron a hacer la ensalada de fruta, entretanto el resto, incluyéndome, fue a jugar con los niños al parque. Mediante la primera actividad del día realizamos nuestra presentación ante los niños. Luego nos separamos por grupo y sobre las actividades que cada uno quería hacer; Anthony, Eli, Fahed, Sebastian y yo empezamos a jugar futbol con algunos de los niños. Una de las cosas que más me sorprendió fue en el momento que vi a Romel acercarse a nosotros para jugar un partido de futbol. Mi grupo estaba atento para que no se lastimara, ya que se movía solo por medio de sus muletas y de su pie derecho. Pero una vez que tocó la pelota recuerdo que metió un gol, nos miramos entre nosotros sorprendidos por lo que había sido capaz de hacer. Ese fue el momento más emocionante de aquel día y también el que más enseñanzas me transmitió.
Luego de jugar futbol con los niños, descansamos como media hora maso menos para luego decidir la 3ra actividad del día. Estaba con Diego buscando a los niños para hacer algo, resulta que Liani los estaba reuniendo para que representemos entre nosotros una pequeña dramatización. La organización fue improvisada donde dependíamos de la colaboración de los niños. De lo tímido que estaba al principio pase a una faceta más social y con desenvolvimiento. Sentí que ese mismo día había superado una de las cosas que más odio de mí, ya que fue un nuevo desafío que tuve que afrontar en ese momento desarrollando habilidades que nunca había intentado hacer antes.
La última actividad la manejo el profesor Cangalaya, que era jugar mata-gente y los siete pecados. Finalmente regresamos a la casa, donde les esperaba una ensalada de frutas que preparó el grupo que se quedó. Nos despedimos de los niños para subirnos al bus e irnos al colegio.

Casita de la paz ayudó a que mostráramos por fin nuestra capacidad de trabajar en equipo y en comunidad. Por lo que valoro muchísimo cada planificación en grupo que hacemos o las actividades que requieran de ayuda de alguien según el rol que cumplan